***ADVERTENCIA: ARTICULO PARA MUJERES INTERESADAS EN EMPRENDER****

Hace un par de años, me encontré en una encrucijada. Llevaba 4 años en un trabajo que, a pesar de ser bueno, no me llenaba. Pasaba noches durmiendo mal y mañanas donde me sentía como una flor marchita. Parecía que operaba en automático y que la llama de la emoción que alguna vez se prendió dentro de mí, estaba apagada.

Pero por algo, aún no me animaba a renunciar. Prefería seguir viviendo en automático, que encontrarme con el miedo de no saber qué hacer. Lo que era aún más grave, es que no me veía en ningún otro trabajo. Sentía que todo iba a ser más de lo mismo. Y en ese mar de juicios me quedaba nadando, sin querer ir a la orilla.

Hasta que, llegue a un momento decisivo. No estaba pudiendo comer. Mi cuerpo no aceptaba alimentos. Sabía que sufría problemas del estómago, pero nunca me había pasado que comer era una tortura. En el consultorio, frente al médico, me dijo que mi cuadro era uno muy común causado por el estrés, sin embargo, si no me lo trataba podía empeorar y volverse algo grave. Enfrente del doctor me puse a llorar. No sabía qué hacer. Yo sabía de donde venía ese dolor físico y emocional. Tal vez del miedo de renunciar y quedarme sin identidad (el trabajo me había dado identidad), quedarme sin plata y sin rumbo. Fue en ese momento que le dije al médico: “No puedo seguir en este trabajo, quiero renunciar.” Hubo unos momentos de silencio hasta que el médico me dijo: “La vida y la salud son más importantes. Prioriza eso.”

En ese momento, no tuve más dudas. ¡¡Tenía que hacerlo!! Hablé con mi esposo y él me dio todo su apoyo <3 (estaba tan agradecida). Después de saber que tenía su apoyo, no busque otro trabajo, ya que tenía en mi mente la idea de emprender. Así que decidí hacerlo y no pensarlo más.

Después de unos días, llegó el último día de trabajo. Nadie sabía que iba a renunciar ya que fue algo muy repentino. Cabe destacar que, ese era mi primer trabajo, nunca había renunciado antes. Las emociones me ganaron y lloré enfrente de mi entonces jefe cuando le dije que no podía seguir allí. Fue una explosión de emociones, que simplemente no pude ocultar. Él se mostró muy receptivo y estaré siempre muy agradecida por eso.

Tuve el privilegio de poder salir el mismo día que renuncié, debido a la naturaleza del trabajo (se trabajaba por proyecto), por eso devolví mi laptop, algunas otras cosas y salí del edificio. Al caminar al carro, tenía ganas de gritar, pero no de tristeza sino de felicidad. En mi mente corría la canción de Frozen en español: “Libre soy , libre soy..” jejeje. Fue realmente liberador.

Pero desde allí, no fue tan cuento de hadas.

Me encontré con que no sabía en qué emprender. No sabía mi propósito. Pronto mi liquidación se acabó y me encontré en un punto que nadie quisiera estar. Muy perdida. Cada idea de emprendimiento que tenía costaba dinero y ya no tenía a mi mayor inversionista: YO MISMA. Cuando trabajaba yo era mi mayor inversionista. Podía gastar en mí misma. Ahora me encontraba con que no tenía la solvencia económica para invertir como hubiese querido en mis ideas y también me daba vergüenza siempre tener que pedirle dinero a mi esposo (a pesar de que él siempre me dio su apoyo incondicional :). Tal vez, era algo de ego o un tema de independencia financiera que siempre me inculcaron desde muy chiquita, por eso tenía este sentimiento de vergüenza mezclado con culpa.

Desde ese momento decidí emprender en lo que sea, para que me pueda dar dinero y yo pueda tener algunos ingresos para sanar mi ego herido. Empecé a pensar en muchas ideas. En ese momento, me di cuenta que, en mi barrio vivían muchas personas expatriadas que no hablaban el idioma español. Estas personas no se podían comunicar muy bien en la lengua que yo si sabía 😉 y ahí pensé: “Yo puedo darles clases de españo!.” Llego mi momento AJA. Hice unos flyers y cada vez que veía a una persona que NO hablaba español, se los repartía.

¿Y qué paso? Nadie me llamó. Estaba muy triste. Pasaron los días y vi a una persona que estaba tratando de hablar español y lograba parcialmente comunicarse con una vecina. Yo media stalker jeje vi que se bajó en un piso del edificio. Entonces, subí a mi casa, tome un flyer, y baje al piso que había visto que la chica se bajó. Toque su puerta y ella salió un poco asustada o sorprendida, la verdad no sé cómo estaba, sólo sabía que lo tenía que hacer. Le dije “Vi que tú hablas un poco de español y me encantaría ayudarte a que lo hables aún más. Toma este flyer con información de mis clases de español.” Y ahí le entregue mi flyer. Ella quedó en llamarme si estaba interesada.

La mañana siguiente, recibí una llamada. ¡Se había animado! Empezaríamos clases la semana siguiente. ¡Qué satisfacción! Mi primera venta 🙂

Ese fue mi primer encuentro con el emprendimiento. Desde allí tuve varias alumnas expatriadas y me di cuenta que todo es posible con persistencia. Quizás al principio no funcione, pero SIEMPRE SIEMPRE, si le pones ganas va a funcionar. También fue muy gratificante poder ganar dinero desde mi casa.

Desde allí, pase por algunos blogs, emprendimientos y una certificación de coaching y muchas cosas más, que me llevaron ahora a empezar este emprendimiento con propósito que se llama #startupswithsouls. Este emprendimiento me encanta y siento que fusiona mi legado, mis talentos y mis gustos con un segmento del mercado que está en la busca de lo mismo que yo estuve buscando. Me puedo completamente identificar.

Siempre hay un camino al frente y mucho por aprender, pero me encanta compartir lo que he aprendido hasta ahora con ustedes. Y también compartirles lo que no me resultó para que ustedes puedan tomar un camino diferente y no cometer los errores que cometí.  Aunque se que todo pasa por algo y estoy eternamente agradecida con mis experiencias.

Les conté una historia un poco larga de mí, pero me pareció necesaria para poder traer los siguientes puntos en relación a la pregunta ¿Renunciar o no renunciar?. De acuerdo a mis vivencias, mis desafíos, mis aciertos y mis errores esto es lo que yo te puedo sugerir, sin embargo, solo tómalo si te resuena y se alinea con tu intuición. En el caso de que no te resuene, ¡esta bien! Todos tenemos perspectivas diferentes .

 

1. ANTES DE RENUNCIAR, INVIERTE EN DESCUBRIR CUÁL ES TU PROPÓSITO. ALINEA TU MISIÓN DE VIDA CON TU MISIÓN DE NEGOCIO.

Muchas veces queremos renunciar, pero no tenemos idea que queremos hacer. ¡Exactamente lo que me pasó a mí! Mi sugerencia personal, y puedes tomarla si te resuena, es invertir en descubrir tu propósito de vida o tus propósitos (Ojo: a veces tenemos varias ideas y eso está bien) antes de renunciar.

Muchas veces no lo podemos encontrar solos. Tenemos muchas cosas en la cabeza y ruido externo. Invierte en un curso online, taller, sesión de orientación, etc, y deja que te ayuden a encontrarte.

¡Siento que este paso es fundamental! Encontrar tu propósito es encontrar aquello a lo que te gustaría dedicarte. Si identificas 5 cosas a las que te gustaría dedicarte: está bien 🙂 Elige una, por el momento, y prueba con el propósito que más te resuene. Ve si ese propósito te mueve y te mantiene motivada y sobretodo si resuena con la gente a la que quieres servir.

En mi opinión personal, un gran error es entrar a emprender y tener demasiadas expectativas. Muchas veces las cosas no salen como queremos y nos decepcionamos a mitad del camino. Es mejor entrar con una mente relajada que prioriza explorar, en vez de esperar, y así todo se volverá divertido. Cuando renuncias sin haber encontrado tu propósito (como yo), es muy difícil tener la mentalidad de exploración ya que necesitas el dinero. En cambio, en el trabajo, si puedes ir explorando y resonando con las cosas que pasan ¡MARAVILLOSO! ya que tienes la solvencia económica para sentir ese colchón de paz financiera.

¡Invierte en descubrir aquello que amas hacer, antes de tomar el gran paso!

 

2. CUANDO YA SEPAS TU PROPÓSITO, ENCUENTRA LA MANERA DE LLEVARLO A LA ACCIÓN CON MUCHOS MINI PASOS (UN PLAN DE ACCIÓN)

Ahora que ya sabes aquello que quieres hacer, es hora de llevarlo a la acción. Como seguramente, estás muy ocupada, aun trabajando, necesitas ser muy cautelosa con tu tiempo. Por eso es tan importante, tomarse una mañana entera (tal vez un fin de semana) y preparar tus próximos mini pasos.

¿Por qué digo mini pasos? Porque si te pones metas altísimas, ni tu podrás creer que las puedes lograr. Con metas chiquitas, te mueves un poco más despacio, pero con más seguridad. A mí me paso que, a pesar de no trabajar para alguien, aún estaba trabajando para mi otro emprendimiento y no tenía todo el tiempo que quería. Organizarme con un plan de acción fue fundamental para avanzar.

En este plan de acción podrías incluir alguna de las siguientes actividades que, en mi opinión, son súper importantes: Definir el mercado al que quieres servir, definir tus productos o servicios y empaquetarlos, definir tu branding (diferenciación, logo, eslogan paleta de colores de tu marca etc.), crear tus redes, crear comunidades (FB groups o emial lists), generar contenido etc. Es un requisito dividir estas actividades en múltiples mini pasitos para que no te sientas sobrepasada.

¡Sí se puede!

3. VE MANERAS DE FLEXIBILIZAR TUS HORARIOS DE TRABAJO.

Ya sé, seguramente te estás preguntando: “¿Cómo lo hago?, ¡no tengo tiempo!” Te entiendo. Cuando no manejas tus horarios es difícil hacer tiempo. PERO NO IMPOSIBLE. Por eso es importante dejar las excusas de lado y tomar acción. ¿Cuánto tiempo diario necesitas para construir un emprendimiento trabajando? Yo lo hice trabajando 3 horas diarias en el emprendimiento que quería construir (#startupswithsouls).

Entiendo. Yo tenía más tiempo. ¿Qué tal si le dedicas 2 horas diarias? Es suficiente para iniciar y tomar los primeros mini pasos. Tal vez puedes levantarte una hora antes y dormirte una después. O tal vez puedes reemplazar las varias horas que pasas en redes con horas de trabajo en tu emprendimiento. O mejor aún, ¡puedes emprender mientras trabajas! Durante el almuerzo o durante esas horas “muertas” que siempre existen cuando se trabaja. Sí, si existen y tú lo sabes 😉

Si más adelante, ya tienes clientes y requieres dedicar más tiempo a tu emprendimiento, toma acción en relación a tu tiempo. Analiza las posibilidades que tienes para flexibilizar tu horario de trabajo. Tal vez puedes pedir un día para trabajar desde casa, o pedir salir dos horas más temprano los viernes, o cambiarte a un trabajo que tenga estas características.

Yo, como emprendedora, tenía más tiempo disponible para emprender, sin embargo, había días que no. La planificación y flexibilizar mis horarios me permitieron trabajar cada vez más en mi emprendimiento.

4. TÚ ERES TU MAYOR INVERSIONISTA, VE A TU TRABAJO COMO EL CAPITAL QUE TE PERMITE INVERTIR EN LOS COMPONENTES MÁS IMPORTANTES DE TU EMPRENDIMIENTO.

Tal vez te estás diciendo: “Carolina no entiendes, quiero dejar mi trabajo YA. No me hace sentido seguir aquí.” Bueno, te entiendo. Sin embargo, te estoy dando la perspectiva de una persona que salió a emprender y que tal vez si se hubiera quedado un ratito más en su anterior trabajo (o tal vez se hubiera cambiado a un trabajo más flexible) hubiera podido invertir muchooooooo más en su emprendimiento. No me arrepiento, pero ahora pienso con más claridad y te lo quisiera transmitir.

Un emprendimiento involucra algunos gastos: materiales, publicidad en redes sociales, diseño gráfico, página web, asesores de la parte contable, legal, estrategia etc. Estos gastos se pueden pagar más rápido con un trabajo en mano. Poco a poco, como debe ser, se van pagando. En mi opinión, recomendaría no gastar en todo de una vez ya que mientras más lentos vayas, más entiendes y más puedes ahorrar a largo plazo;)

Tu trabajo te permite ser tu mayor inversionista. Pronto, tal vez en unos 6 meses o un año ya puedas dar el paso. Solo asegúrate de invertir en todo lo que te comenté en el párrafo anterior, antes de tomar la decisión de salir.

¡Tú eres tu mayor inversionista! Nunca lo olvides.

5. CUANDO SIENTAS QUE TU PROPUESTA RESUENA CON EL PÚBLICO, CONTIGO, Y ESTÁS GANANDO MUY CERCA DE LO QUE ES TU SALARIO ACTUAL, EMPIEZA A CONSTRUIR TU PLAN DE TRANSICIÓN

¿Cuándo es hora de salir? Bueno, cada uno sabrá cuando es la hora de salir. Yo salí de mi anterior emprendimiento cuando sentí que mi propuesta tenía sentido con mi segmento de mercado. Sabía que la gente estaba dispuesta a invertir en mi propuesta. Estaba lista.

Ahora si me pides una sugerencia, yo saldría cuando sienta que ya tengo una comunidad que está pendiente de mis productos y servicios, que le gusta mi contenido y está pendiente de lo que publico en redes sociales. Cuando los ingresos de tu emprendimiento estén cerca de lo que ganas actualmente. Allí tú lo sentirás. Sabrás por intuición cuando es el momento.

¡Confía en tus corazonadas! Nunca mienten 🙂

6. RODEATE DE PERSONAS QUE TE APOYAN Y TE LEVANTAN Y TRATA DE EVITAR EN EL PROCESO A LAS PERSONAS QUE NO TE APOYAN

Muchas personas querrán proyectar sus miedos en ti. Te dirán que estas equivocada o que no lo debes hacer.

Si tú sientes en tu corazón que quieres hacerlo, entonces eso es un buen indicador. En ese momento que tomes la decisión de renunciar, rodéate de gente que cree en ti, en tu propuesta. Rodéate de tus nuevos clientes. Ellos serán un gran motor.

Si necesitas más ayuda busca grupos de emprendimiento gratuitos o pagados que te mantengan en línea, siempre motivada y apoyada. No subestimes el poder de la ayuda externa.

¡Juntas somos más fuertes!

Querida soulpreneur, sí se puede. Lo he visto pasar en innumerables personas.  Tienes una luz por dentro que está esperando ser encendida. Tienes a muchas personas en el mundo que, secretamente, necesitan lo que tú tienes por ofrecer. Te mando mucha luz y paz en este camino. Recuerda siempre mantener la fe, la esperanza y la tranquilidad.

Si quieres pasar por este camino acompañada de forma técnica, emocional y espiritual no dudes en contactarnos. En 8 sesiones te ayudaremos a hacer esa transición que tanto quieres. Revisa nuestros paquetes: Haz click aquí. 

También, si quieres recibir apoyo emprendedor gratuito, promocionar tus productos o servicios o formar colaboraciones con otras emprendedoras, puedes unirte al grupo Soulsisterhood de #startupswithsouls: Haz click aquí. 

Si tienes cualquier duda que quieras compartir con nosotros, ¡no dudes en hacerlo! Nos encantaría escuchar de ti.

Todo escrito con mucho cariño y amor,

 

 

 

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